Nu se prepara para operar como banco en México y el movimiento marca uno de los cambios más importantes que ha tenido el sistema financiero digital del país en los últimos años. La fintech de origen brasileño, que ya acumula varios millones de clientes mexicanos con su tarjeta de crédito sin anualidad y sus cuentas de ahorro digitales, notificó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que está lista para que se le realice la auditoría correspondiente en sus instalaciones, el paso previo indispensable para poder operar formalmente como institución bancaria en México durante 2026.
Para entender por qué esto importa, hay que partir de una diferencia clave: hasta ahora, Nu opera en México bajo figuras como Sociedad Financiera Popular (Sofipo) y otras licencias que le permiten ofrecer tarjetas de crédito, cuentas de depósito y algunos productos de inversión, pero con límites regulatorios distintos a los de un banco completo. Convertirse en banco le abriría la puerta a ofrecer una gama más amplia de servicios financieros, bajo la supervisión más estricta que aplica a las instituciones de banca múltiple.
Un mercado que ya tiene millones de razones
Nu llegó a México apenas hace unos años, pero su crecimiento ha sido acelerado. De acuerdo con reportes del sector fintech, la empresa alcanzó alrededor de 12 millones de clientes en el país hacia 2025, apoyada en un modelo que se volvió particularmente atractivo para un segmento históricamente desatendido por la banca tradicional: personas sin historial crediticio.
Su tarjeta de crédito funciona bajo un esquema de tarjeta asegurada, es decir, respaldada por un depósito que el propio usuario aporta. Esto reduce el riesgo para la institución y, al mismo tiempo, le da a millones de mexicanos una vía de entrada al sistema financiero formal, algo que contribuye directamente a los esfuerzos de inclusión financiera que México necesita: una parte significativa de la población adulta del país sigue sin acceso a productos de crédito formales.
Si Nu concreta su transición a banco, ese modelo no desaparecería, pero sí podría ampliarse. Una licencia bancaria completa le permitiría, por ejemplo, ofrecer captación de depósitos con mayor flexibilidad, créditos hipotecarios o de nómina, y otros productos que actualmente están fuera de su alcance regulatorio.
La batalla de los bancos digitales
Nu no llega sola a esta conversación. Revolut, el otro gran neobanco global, también ha estado expandiendo su presencia en México, lo que ha llevado a algunos analistas del sector fintech a describir 2026 como un año decisivo para la banca digital mexicana: dos de los neobancos más grandes de Occidente compitiendo directamente por el mismo mercado de usuarios que buscan alternativas a la banca tradicional.
Esta competencia no es un dato menor para el usuario final. Cuando dos jugadores de ese tamaño compiten por la misma base de clientes, la historia reciente de las fintech sugiere que el resultado suele incluir mejores tasas de rendimiento en cuentas de ahorro, menos comisiones y una carrera por ofrecer más funciones dentro de la misma aplicación.
¿Qué dice el regulador?
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores ha sido clara en que su visión de las fintech no es que se conviertan en réplicas de los bancos tradicionales, sino que amplíen el acceso a servicios financieros para segmentos vulnerables de la población. Es un matiz importante: la conversión de Nu en banco no significa que la institución vaya a abandonar el enfoque que la hizo crecer, sino que tendría que operar bajo un marco de supervisión más amplio, con mayores requisitos de capital y controles.
Ese proceso de auditoría por parte de la CNBV no es un trámite rápido. Las instituciones que buscan una licencia bancaria completa en México pasan por revisiones exhaustivas de sus procesos operativos, controles de riesgo, capacidad tecnológica y solidez financiera. Que Nu haya notificado que está lista para esa revisión es una señal de avance, pero no garantiza una fecha exacta de aprobación.
Qué significa esto para quien ya usa Nu (o está pensando en hacerlo)
Para los cerca de 12 millones de usuarios que ya tienen productos de Nu en México, el cambio de fintech a banco no debería representar, en el corto plazo, modificaciones drásticas en el uso diario de la aplicación. Lo que sí podría cambiar, conforme avance el proceso, es el tipo de productos disponibles: más opciones de crédito, posiblemente nuevas cuentas o instrumentos de inversión, y un régimen de protección al usuario alineado con el que aplica a la banca tradicional, incluyendo la cobertura del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) en los términos que correspondan a una institución de banca múltiple.
Para quienes están evaluando abrir una cuenta en cualquier fintech, sea Nu, Revolut u otra, la recomendación de fondo no cambia: conviene revisar bajo qué figura regulatoria opera la institución hoy (Sofipo, banco, institución de fondos de pago electrónico, etc.), qué tipo de protección tiene el dinero depositado y cuáles son las condiciones reales de las tarjetas o cuentas antes de decidir dónde concentrar los ahorros.
El panorama más amplio
El movimiento de Nu se da en un momento en que la discusión sobre inclusión financiera y digitalización bancaria está en el centro de la agenda económica mexicana. El país sigue teniendo un porcentaje relevante de su población sin acceso a productos financieros formales, y instituciones como el Banco de México y la propia CNBV han insistido en que la tecnología puede ser una vía para cerrar esa brecha, siempre que se haga bajo esquemas de regulación sólidos.
Que una fintech con la escala de Nu busque convertirse en banco regulado es, en ese sentido, una prueba de que el modelo fintech-hacia-banco puede funcionar en México, y probablemente no será la última institución digital en intentarlo.
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